27 de Julio de 2008

Solemnidad de San Joaquín y Santa Ana, Los Padres de La Virgen María

El Año Santo de Pablo, el Apóstol

 

“El reino de los cielos es como un tesoro escondido en un campo. Cuando un hombre lo descubrió, lo volvió a esconder, y lleno de alegría fue y vendió todo lo que tenía y compró ese”—Mateo 13:44

 

Queridos Amigos;

 

¿Alguna vez has visto el “Antiques Road Show”?  Este es un show ambulante donde las personas pueden consultar con expertos sobre cosas que poseen o que han heredado.  Y ellos descubren el valor de estas cosas.  Frecuentemente las personas desconocen para que es el objeto, mucho menos cual es su valor.

 

Algunas veces estos objetos son reliquias familiares muy apreciadas.  De vez en cuando alguien se da cuenta que su reliquia familiar, la cual creían que tenía muy poco valor en realidad equivale una inmensa cantidad de dinero.  Pero es algo que conservaron debido a que estaba en la familia y que tenía gran valor sentimental.  

 

Muchas veces me he preguntado que ¿si ellos supieran del valor monetario, venderían su reliquia ya que podrían sacarle mucho dinero? O si esto sólo hace que tengan conocimiento de que tan valiosa es esta reliquia.  Tal vez al final el dinero no sea significativo ya que el valor sentimental hace que el objeto no tenga precio.  Nunca lo venderían, “al fin y al cabo esto era de la abuela.”

 

Muchas veces las personas no se dan cuenta del tesoro que es nuestra fe.  Frecuentemente es un objeto del que muchos desconocen su valor.  Sólo lo ven como un objeto del pasado del cual no están seguros de su propósito.   Ellos no saben que puede convertirse en un conducto que nos conecta al poder y al amor de Dios.

 

Nuestra fe Católica Cristiana es un tesoro oculto de espiritualidad, disciplina, tradiciones, alimentos, culturas, comunidad, belleza, verdades, sabidurías y familia.  El Catecismo es un calidoscopio de la práctica y expresión de nuestra fe.  Pero si no investigamos nunca entenderemos su valor.  Es únicamente un objeto antiguo del pasado;  no está conectado a nuestra vida diaria.  Te animo para que conozcas más de tu fe.  Lee un libro.  Asiste a una clase (en la noche de los lunes en la Formación de Fe Familiar tenemos clases para adultos.)  Únete a un grupo de estudio de la Biblia.  ¡Pero no dejes de buscar!

 

Hoy celebramos un tesoro para nuestra comunidad parroquial, la Celebración de los padres de la Bendita Virgen María.  El día de la celebración es el 26 de julio; sin embargo siempre lo celebramos en el domingo que está más cerca a esa fecha.  La historia de Joaquín y de Ana no es mencionada en el Nuevo Testamento pero nos viene de un texto Cristiano llamado la Narración de Infancia de James del segundo siglo.

 

De acuerdo a la historia, Joaquín y Ana eran personas devotas; pero que no tenían hijos (lo cual era visto como una maldición bíblica en ese entonces).  Pero como otras almas piadosas de la Biblia, Dios había hecho de su esterilidad una promesa de esperanza.  Ellos serían los padres de Maria cuyo ‘si’ a Dios permitiría que el Salvador naciera entre nosotros.  Ellos serían padres concientes los cuales crearían un clima rico en fe lo que le daría a Maria el poder de aceptar piadosamente a Dios su invitación.  Ellos serían los abuelos humanos de Jesús.

 

La historia de Joaquín y de Ana nos recuerda que Dios ha escogido convertirse en uno con nuestra familia humana y con todas nuestras familias individuales.  Esta historia enfatiza la realidad de la Encarnación.  Jesús nació como un verdadero humano en una familia verdadera.  Y que familia no necesita de la sabia experiencia de sus ancianos llenos de fe.  Necesitamos respetar y valorar el tesoro que son nuestros ancianos.  Hoy bendecimos a todos los abuelos y abuelas que viven o que han fallecido.

 

¡San Joaquín y Santa Ana recen por nosotros!

 

Padre Ron