10 de Agosto de 2008
Diecinueveavo Domingo en Tiempo Ordinario
El Santo Año de Pablo, el Apóstol
“Mientras tanto la barca ya estaba bastante lejos
de la tierra, zarandeada por las olas, porque el viento le era contrario. En la madrugada, Jesús se acercó a ellos
caminando sobre el lago.”—Mateo 14:24-25
Queridos Amigos:
La mayoría de nosotros ha tenido la mala
experiencia de una noche sin poder dormir.
Los discípulos de Jesús sabían de noches sin dormir. Esta ocasión, en vez de estar en la cama
dando vueltas durante la noche, en la lectura de esta semana de Mateo, ellos
estaban siendo zarandeados por la tempestad en el mar. Eran las 3:00 de la madrugada.
El Pastor Metodista y escritor William Ritter se
refiere a las 3:00 de la mañana como la “Peor de las Horas.” “Si tu no puedes dormir, las 3:00 AM es la
hora donde estás dando vueltas en la cama. Si alguien no está en la casa antes de las 3:00 AM, es la hora
donde estamos caminando de arriba abajo en el pasillo. Si el teléfono suena a las 3:00 AM es la
hora de asustarse.
Así es que son las tres de la mañana. Los discípulos estaban siendo zarandeados en
un mar turbulento. ¿Que hacían estos
pescadores experimentados en el mar esa noche?
Ellos sabían que el Mar de Galilea era notorio por sus tormentas
violentas en la noche. Aún siendo así,
lo hicieron porque hacían lo que les había pedido Jesús—que fueran y lo
encontraran al otro lado del mar. Y
cuando todo parece oscuro y perdido ellos ven a Jesús. Sus temores desaparecen al ver que se acerca
a ellos en las feroces aguas. El temor
es reemplazado por la esperanza y la dicha.
Muy frecuentemente cuando las personas
experimentan las tormentas de la vida, ellos sienten que han sido abandonados
por Dios. Ellos piensan que Dios está
presente sólo cuando las cosas van bien.
Sin embargo, ellos no ven al Dios que también está con nosotros en el
medio de la tormenta.
Cuando nuestros temores se apoderan de nosotros en
la mitad de la noche, nos preguntamos donde esta Dios. Hemos tratado de hacer lo que dios nos pide,
entonces, ¿por qué está pasando esto? ¿Estamos
siendo castigados? ¿O tal vez nos hemos estado engañando a si mismos? Las preguntas nos golpean como si fueran las
olas.
Ser un seguidor, un discípulo de Jesús significa
que lo escuchamos. Si el nos dice que
vamos, nosotros vamos. Sin embargo,
esto no significa que estaremos libres de dificultades o de noches sin
dormir. El tener fe no significa que
tendremos una existencia libre de dolor.
Significa que en la tempestad de nuestras vidas, podemos extender
nuestra mano en la oscuridad de las aguas furiosas y aferrarnos a Jesús. ¡Las 3:00 AM puede ser un momento excelente
para orar!
Allá todo el tiempo caminando en las olas es el
que nos toma de la mano y dice, “hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?” Entonces cesa el viento y terminamos de
pasar la noche y vemos que el Señor ha estado todo el tiempo con nosotros.
Paz,
Padre Ron